A nivel regional se están experimentando problemas vinculados a la compactación del suelo, la pérdida de materia orgánica y de la propia biodiversidad.
La gestión sostenible del suelo se ha convertido en un objetivo prioritario para la agricultura en la Región de Valparaíso, donde la degradación, la erosión, la compactación, la pérdida de materia orgánica y la disminución de la biodiversidad han afectado significativamente la productividad y el estado de los ecosistemas agrícolas, sumándose así un nuevo desafío al ya complejo escenario del agro regional que exige avanzar hacia metodologías más innovadoras, resilientes y sustentables.
En la última reunión del Comité IMAS (Innovación y Manejo Agronómico Sustentable) del Programa Transforma Fruticultura Sustentable de Valparaíso (PerfrutS), expertos del área de restauración biológica del suelo del Centro Regional de Investigación e Innovación para la Sostenibilidad de la Agricultura y los Territorios Rurales (Centro Ceres) hicieron un llamado a cambiar el paradigma sobre este recurso, promoviendo un enfoque basado en la biodiversidad y su rol esencial en los sistemas agrícolas.
Gonzalo Ávila, especialista en restauración biológica del suelo del Centro Ceres, destacó que se han logrado avances significativos en procesos de restauración biológica, implementando metodologías innovadoras para evaluar la condición biológica del suelo y fomentando prácticas regenerativas. Entre estas destacan el uso de praderas multiespecies, que restauran el suelo mediante la acción de las raíces y la conformación de cultivos de cobertura, así como la medición de materia seca producida por hectárea, un complemento clave para la incorporación de compost en los sistemas agrícolas.
“Regionalmente, se ha perdido la percepción de lo que es un suelo vivo, lo que ha llevado al deterioro de su condición biológica a causa de la compactación, la pérdida de materia orgánica y la disminución de la biodiversidad. Decir que el suelo es un objeto y no un sujeto, es un error. Debemos cambiar esa concepción. Es fundamental entenderlo como un ecosistema vivo, donde la biodiversidad es clave para su recuperación y sostenibilidad”, explicó Ávila.
Sobre el tema, la gerente de PerfrutS, Marcela Carrillo, recalcó que la biodiversidad es una estrategia evolutiva clave para enfrentar el cambio climático, tanto en términos de adaptación como de mitigación de los gases de efecto invernadero (GEI). “Necesitamos un ecosistema altamente interconectado para llegar a todos los agricultores con ciencia, tecnología, conocimiento e innovación. Para lograrlo, se requiere la colaboración activa de personas e instituciones. La alimentación del planeta está en juego”.
“Si llevamos a la práctica estas metodologías enfocadas desde la perspectiva de la biología del suelo, podremos aumentar la fertilidad y la salud de los sistemas agrícolas, permitiendo una producción más sustentable y resiliente. Sin embargo, para lograrlo es necesario que el rubro acoja el llamado a cambiar la forma en que tratamos el suelo agrícola”, agregó Carrillo.
Complementando lo anterior, Gonzalo Ávila subrayó la importancia de priorizar ciertas condiciones para favorecer el suelo vivo, como preservar y aumentar la biodiversidad; promover los ciclos de materia; mantener la cobertura del suelo mineral con vegetación y/o detritos de composición diversa; reciclar los residuos animales y vegetales, tanto herbáceos como leñosos; fomentar el crecimiento de raíces diversas durante la mayor parte del ciclo anual; evitar la perturbación del suelo mediante sistemas de cultivos permanentes; y crear condiciones favorables para la reproducción de lombrices (ingenieros del ecosistema) y hongos (principales agentes en la formación y estabilidad de los agregados).
El llamado de los expertos es a adoptar estrategias de restauración del suelo como un componente central en la gestión agrícola, impulsando prácticas basadas en el conocimiento científico y la innovación. “Solo así será posible enfrentar los desafíos actuales y garantizar la sostenibilidad de la agricultura y la seguridad alimentaria en la Región de Valparaíso”, concluyó Marcela Carrillo.