- El Instituto Nacional de Estatística (INE) de Portugal confirma en sus Boletim Mensal da Agricultura e Pescas, de septiembre, octubre y noviembre de 2025 que la campaña del olivar en Portugal se ha visto fuertemente afectada por una combinación de fenómenos climáticos adversos y daños estructurales en zonas de producción. Las cifras más recientes indican que la productividad de los olivares será aproximadamente un 20 % inferior a la de 2024, lo que sitúa la campaña de 2025 entre las más deficitarias de los últimos años para este cultivo estratégico.
Señales tempranas de pérdida de rendimiento
Los primeros indicadores recogidos en el boletín de septiembre ya apuntaban hacia un comportamiento negativo del olivar. En esta fase inicial, el INE estimaba una caída aproximada del 5 % frente a la campaña anterior. Esta previsión se sustentaba en los efectos de altas temperaturas y vientos intensos durante la floración en el Alentejo, que provocaron la caída de flores y una cuajada irregular, así como en las precipitaciones y el frío registrados en Trás-os-Montes, que dificultaron la formación del fruto. A estos factores se sumaban los daños derivados de los incendios forestales que afectaron al Norte y Centro del país, donde numerosas superficies de olivar tradicional quedaron parcial o totalmente destruidas.
Previsiones revisadas a la baja
En octubre, el organismo estadístico revisó las previsiones a la baja, confirmando que el estrés hídrico acumulado durante un verano extremadamente seco limitó el desarrollo final de la aceituna. La ausencia de precipitaciones durante septiembre y octubre agravó la pérdida de calibre y afectó especialmente a los olivares de secano. En este periodo, el INE alertó de que la campaña 2025 se encaminaba hacia rendimientos claramente inferiores a la media histórica, con particular incidencia en regiones afectadas por incendios y en explotaciones más vulnerables al déficit hídrico.
Caída del 20 % y calidad del fruto asegurada
El boletín de noviembre confirmó la dimensión final del impacto: la productividad del olivar en 2025 se situará alrededor de un 20 % por debajo de la registrada en 2024. A pesar de esta reducción sustancial de volumen, las almazaras de las principales regiones productoras —Alentejo, Trás-os-Montes y la zona Centro— han comenzado la campaña con entradas de aceituna caracterizadas por buena calidad y un grado de maduración regular. Esta situación permite anticipar la producción de aceites de oliva con un perfil organoléptico favorable, aunque en cantidades significativamente más reducidas.
Un año crítico para la olivicultura portuguesa
La campaña 2025 pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector oleícola ante episodios climáticos extremos, períodos prolongados de sequía y la creciente incidencia de incendios forestales en zonas agrícolas. La disminución generalizada de rendimiento, unida a la reducción de superficie productiva útil, anticipa posibles tensiones en el mercado nacional y en la disponibilidad de aceite durante el próximo año, con impactos potenciales sobre precios y exportaciones.

































