• Este virus afecta principalmente a variedades de limonero y naranjo amargo y se transmite mediante material vegetal de reproducción, herramientas de corte e insectos vectores, pero no por semillas

 

El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) ha tomado la decisión, “aplicando el principio de precaución”, de cerrar temporalmente su banco de germoplasma, piedra angular del programa de saneamiento y certificación de cítricos, tras la identificación del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV) en seis de sus 787 plantas. Se ha inmovilizado y confinado todo su material vegetal, a la espera de volver a analizar todas las plantas y obtener resultados más consistentes.

Tras la aparición de este patógeno en Tarragona, y posteriormente en ocho plantaciones de Valencia y Castellón, se planificó una prospección dirigida a los viveristas de cítricos para detectar CYVCV, que abarcó todas las fases de producción, desde las plantas madres del banco de germoplasma del IVIA y la plantas madre base hasta las plantas madre certificadas y los plantones certificados comerciales. Se identificó el virus en todos los eslabones de la cadena: seis positivos asintomáticos en el material del centro de investigación, tres positivos en tres operadores de planta madre base, cuatro en dos operadores de planta madre certificada y quince plantas en ocho lotes de dos operadores en plantones. Las seis plantas que dieron positivo al virus por PCR, y otras trece del banco de germoplasma cuyos resultados no fueron concluyentes, han sido confinadas en la instalación de máxima bioseguridad del IVIA.

Aunque ninguno de los positivos del banco de germoplasma se confirmó con el remuestreo de las plantas, el instituto decidió inmovilizar todas las plantas y suspender la entrada y salida de material vegetal para volver a analizar todas las muestras durante marzo y abril. “Lo peor que podemos hacer es tener una evidencia e ignorarla”, subrayó Antonio Vicent, coordinador del Centro de Protección Vegetal y Biotecnología del IVIA, durante una jornada informativa sobre el nuevo virus celebrada en el instituto de investigación. El fitopatólogo defendió esta decisión, que en diciembre se tomó a nivel interno, pero que la Conselleria de Agricultura ya ha hecho oficial, “a pesar de los daños colaterales que podamos tener, tanto en la imagen propia del Instituto, como en la situación de los compañeros”.

Este virus afecta principalmente a variedades de limonero y naranjo amargo y se transmite mediante material vegetal de reproducción, herramientas de corte e insectos vectores, pero no por semillas. Por ahora, el mayor foco de la enfermedad se encuentra en Tarragona, donde en septiembre se descubrió por primera vez el virus en España, en limoneros de una plantación y un huerto urbano. Tras realizar prospecciones en todos los operadores de cítricos de la zona, se detectaron 85 muestras positivas de trece viveros de limón y lima persa en los municipios de Alcanar, Freginals y Ulldecona.

Lo peor que podemos hacer es tener una evidencia e ignorarla

El Programa de Mejora Sanitaria en Cítricos se puso en marcha hace cincuenta años en respuesta al impacto que en los años sesenta y setenta tuvieron algunos virus, sobre todo el de la tristeza, en la citricultura española. Basado en la técnica del microinjerto de ápices caulinares in vitro, ha permitido obtener desde entonces más de 800 variedades sanas que los viveros han usado para producir más de 200 millones de plantones certificados que han transformado por completo el panorama varietal español y han permitido la reconversión total de la citricultura. El programa integra saneamiento, cuarentena y certificación. El banco de germoplasma del IVIA conserva las plantas madre iniciales, que además garantizan la diversidad genética de los cítricos.

Desde el IVIA, se están diseñando y mejorando técnicas de detección en laboratorio, campo y viveros, que incluyen una PCR a tiempo real que se está transfiriendo a los Servicios de Sanidad Vegetal autonómicos. Además de estudiar el origen de los aislados, se están realizando estudios epidemiológicos de la enfermedad, de identificación de vectores, su control y evaluación de su capacidad de transmisión. Paralelamente, se está buscando material vegetal más tolerante o incluso resistente en limonero.

Aunque esta virosis no está regulada en la Unión Europea, el Servicio de Sanidad Vegetal valenciano ha adoptado algunas medidas cautelares en viveros, como la inmovilización y confinamiento de lotes sospechosos, los tratamientos insecticidas contra los insectos vectores (pulgones y mosca blanca), la destrucción de las plantas y lotes positivos, la trazabilidad de los lotes contaminados y la restricción del movimiento de material vegetal de reproducción producido sin protección física. En este sentido, Vicente Dalmau, jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, lamentó que no se hubiera agotado el importe previsto en las tres líneas de ayudas para inversiones de bioseguridad en viveros que se han convocado desde 2022.

Al no existir tratamientos curativos —un árbol infectado lo estará de por vida—, las recomendaciones para los citricultores se centran en la higiene y el manejo agronómico. En los lugares donde todavía no se ha establecido el virus, Sanidad Vegetal recomienda usar material certificado y sometido a control oficial, evitando el uso de material vegetal procedente de parcelas comerciales o de otros estados miembros que no tenga categoría de certificado; realizar prospecciones periódicas de la posible aparición de síntomas en parcelas, viveros y jardines, preferentemente en limonero, lima y naranjo amargo; intervenciones fitosanitarias para reducir la abundancia de vectores; hacer un manejo agronómico adecuado (riegos y fertilización equilibrada, gestión agronómica para evitar brotaciones secundarias que favorecen la presencia de pulgones y moscas blancas, eliminación de malas hierbas descritas en el punto anterior como reservorio del virus); y desinfectar las herramientas de corte entre parcelas.

Los síntomas foliares más característicos de CYVCV en limón, limas y naranjo amargo consisten en clorosis muy acentuadas en las nervaduras de las hojas, de color amarillo principalmente en nervaduras secundarias; abolladuras y abarquillamiento de las hojas; ocasionalmente, manchas cloróticas en forma de anillo y oscurecimiento y necrosis de las nervaduras en el envés de las hojas. En limón se han descrito también síntomas en frutos como malformaciones, reducción de calibre y pérdida de calidad. En infecciones graves, los árboles de limón afectados pueden mostrar debilitamiento y reducción de la producción. Los síntomas de la enfermedad en limón pueden variar según la variedad, las cepas virales y las condiciones ambientales, como la temperatura, presentando en verano una menor severidad.

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Equipo Prensa
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