El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido la sanidad vegetal como un pilar estratégico esencial para garantizar la rentabilidad de las explotaciones agrarias y la seguridad alimentaria, especialmente en un contexto de cambio climático y creciente presión de plagas y enfermedades. “Proteger la salud de nuestras plantas es proteger la salud del planeta y la única vía para asegurar la sostenibilidad y competitividad del sector”. Así lo ha manifestado el ministro en la inauguración del 18º Symposium de Sanidad Vegetal en Sevilla, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental. “Sin sanidad vegetal no tenemos agricultura, y sin agricultura no tenemos futuro”, ha añadido el Consejero andaluz de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco.

El ministro ha destacado que, además de los productos fitosanitarios tradicionales, el futuro de la sanidad vegetal depende de la innovación científica y tecnológica con herramientas que permiten reducir la dependencia de insumos externos y mejorar la resistencia de los cultivos. Por ello es tan importante, ha remarcado, impulsar soluciones innovadoras, como el biocontrol, las nuevas técnicas genómicas, que permiten desarrollar variedades más resistentes al estrés hídrico y a enfermedades; y la digitalización y la agricultura de precisión, que mediante drones, inteligencia artificial e imágenes satelitales posibilitan aplicar tratamientos solo donde son necesarios, aumentando la eficiencia y cumpliendo los estándares ambientales europeos.

Con 1.924 registros, España es uno de los países de la Unión Europea con más productos fitosanitarios disponibles; además, en los últimos cinco años se han concedido 174 autorizaciones excepcionales para responder a plagas sin solución eficaz autorizada. Sin embargo, el ministro ha reconocido que los procesos de autorización deben ser más ágiles para que las innovaciones lleguen a los agricultores sin retrasos, y que la sanidad vegetal necesita recursos suficientes para afrontar los desafíos del siglo XXI.

En este sentido, ha reivindicado un presupuesto adecuado para la futura Política Agraria Común y ha hecho un llamamiento a Bruselas para reforzar los programas nacionales y europeos de sanidad vegetal: “Vamos a velar porque nuestros productores dispongan de suficientes herramientas de lucha.

El ministro ha insistido en la importancia de la reciprocidad en el comercio internacional. “Es cuestión de justicia”, por lo que “exigimos que los terceros países utilicen estándares de producción similares a los de la Unión Europea”. Además de cumplir con los límites máximos de residuos (LMR), que solo se incumplen en un 0,81% de los casos, porque son la “garantía de que lo que llega a nuestras mesas es seguro”. En este sentido, ha remarcado que los estándares de sanidad vegetal comunitarios son de los más exigentes del mundo, lo que protege a los consumidores y refuerza la posición de España en mercados internacionales. “La sanidad vegetal es la base de nuestra competitividad y un sello de confianza para quienes consumen nuestros productos”.

“Los agricultores necesitan herramientas eficaces y reales”, ha reclamado Fernández-Pacheco, tras citar algunos de los principales problemas fitosanitarios del campo andaluz, como los pulgones en hortícolas, el mildiu de la vid, Thrips parvispinus o el algodoncillo del olivo. El consejero ha destacado la apuesta de la Junta de Andalucía “por la formación especializada a través del IFAPA”.

Fernández-Pacheco ha solicitado al ministro que se lleve a cabo una mesa de trabajo técnica extraordinaria sobre sanidad vegetal entre las distintas comunidades autónomas para analizar las diferentes medidas que se deberían poner en marcha, como poder autorizar de las herramientas fitosanitarias necesarias para lograr la rentabilidad de un sector productor. “El mayor reto al que nos enfrentamos en estos momentos en agricultura es el de las enfermedades de sanidad vegetal. Un asunto que no es menor y que está poniendo en jaque el campo andaluz, una de las primeras potencias en producción agrícola a nivel europeo y despensa de alimentos hortofrutícolas para millones de europeos”. El consejero ha destacado el plan de tareas de vigilancia y prospección que realiza un importante equipo de técnicos y personal altamente cualificado distribuido por todo el territorio para salvaguardar la salud de los cultivos y conseguir así una detección precoz que permita erradicar o contener con garantías. “Una tarea de vigilancia fitosanitaria en la que es fundamental la interlocución y la colaboración del sector, científicos, empresas y administraciones implicadas para remar en la misma dirección y dar soluciones al manejo de las plagas y la protección de los cultivos. Una labor que es de todos y que se complementa con la autorización de productos fitosanitarios amparados por un marco regulatorio estable y seguro”.

Fuente: Phytoma

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