El programa de ponencias del 18º Symposium de Sanidad Vegetal comenzó con Camilo Beltrán Montoya, de la Secretaría de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (IPPC), que introdujo el concepto One Health (una salud única), que vincula la salud vegetal con la sanidad humana, animal y ambiental. “Proteger las plantas es proteger el futuro, y para ello hay que buscar una reglamentación internacional siempre basada en la ciencia”. El representante de la IIPC, organismos de la FAO, explicó la importancia de la cooperación internacional en un mundo interconectado, y la necesidad de compartir normas fitosanitarias para proteger los cultivos a nivel global.
Beltrán expuso las debilidades del sistema de vigilancia fitosanitaria mundial, empezando por la falta de recursos de muchos gobiernos. “Cuando las instituciones de los países no tienen laboratorios fuertes, suficiente personal para hacer vigilancia, suficientes inspectores en los puertos de ingreso, ni la tecnología o el conocimiento, es una vulnerabilidad que amplifica el riesgo de que una plaga pueda incursionar a un lugar”.
El ponente subrayó que “los marcos regulatorios son la base para que las autoridades tengan las garantías para ejecutar sus actividades, pero también para que los administrados, los usuarios finales, cumplan”. Una, en definitiva, “responsabilidad compartida. Los gobiernos, los productores, la industria, la sociedad, todos deben estar comprometidos con la salud vegetal. De nada sirve que exista una norma si no hay un destinatario que la haga cumplir o que la cumpla”.
Un compromiso que también debe cumplirse a título individual respetando la prohibición de introducir plantas de terceros países. “Al final, ¿qué tenemos? Una sinergia entre las normas y las organizaciones nacionales de protección fitosanitaria, que son las que hacen que entren en fuerza en los países a través de sus mecanismos nacionales y capacidad para poder implementarlas teniendo presente el concepto de la responsabilidad compartida”.
Tras una primera jornada centrada en la nueva normativa europea, las sesiones de conferencias continuarán hasta el viernes, analizando las principales problemáticas fitosanitarias en cultivos estratégicos como el olivar, las hortícolas, el arroz o los frutales, junto con la evolución de plagas emergentes y prioritarias en la Unión Europea y la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia y respuesta.
La innovación tendrá un papel central, con sesiones dedicadas al biocontrol, las sustancias naturales, los consorcios microbianos y las nuevas técnicas genómicas aplicadas a la mejora vegetal. También se abordarán avances en herramientas basadas en ARNi y aptámeros, así como en inteligencia artificial, robótica y digitalización, que están transformando la toma de decisiones en campo y la gestión integrada de plagas. El Symposium dedicará, igualmente, un espacio destacado a la agricultura regenerativa y a las estrategias de adaptación al cambio climático, poniendo el foco en modelos de producción más adaptados y eficientes.
Este jueves comienzan los espacios dedicados a ponencias técnicas y comerciales, donde empresas de referencia del sector fitosanitario, biotecnológico y de soluciones digitales presentarán sus últimas innovaciones. Entre ellas, se encuentran Bayer, BASF, FMC, Corteva, Cerestia, UPL, Agrolac, Suterra, Trichodex, Kenogard, Vestaron, Econatur y Probelte.
Ubicados en las zonas exteriores a las salas de ponencias, está situada la zona de expositores, donde las principales empresas vinculadas a la sanidad vegetal tienen la oportunidad de mostrar a los asistentes sus soluciones más innovadoras: Phytoma, AEPLA, Agrícola 2000, Agrofresas, Ascenza, Asfertglobal, BASF, Bioworks, CAAE, Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Eurofins, Exponent, FMC, Hefona, Herogra Group, Lida Plant Research, Manica, Microgaia, Sustainable Agro Solutions (SAS), SGS, Sicop Group, Staphyt, SynTech Research, y Trichodex. Esta 18º edición cuenta con el patrocinio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, la Universidad de Sevilla y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Sevilla. Además, colaboran la Fundación Caja Rural del Sur, AEPLA, AESAVE y Opracol Sevilla.
Fuente: Phytoma


































