- El gobierno japonés busca proteger su propiedad intelectual agrícola tras detectar filtraciones de variedades locales premium, como el melón y la uva, en mercados extranjeros sin el consentimiento de sus creadores.
Japón se prepara para una revisión histórica de su legislación agrícola con el objetivo de frenar la «fuga» de sus variedades vegetales más valiosas hacia el extranjero. Según fuentes cercanas al gobierno, la reforma de la Ley de Protección de Variedades Vegetales y Semillas otorgará a los desarrolladores el derecho legal de bloquear exportaciones no autorizadas por parte de terceros, incluso antes de que el proceso de registro oficial haya finalizado.
Bajo el marco legal vigente, la protección contra la exportación no autorizada solo entra en vigor una vez que la nueva variedad ha sido registrada oficialmente, un proceso de revisión que puede demorar hasta seis años. Durante este largo periodo, los agricultores suelen cultivar plantas de prueba para estar listos para el mercado en cuanto reciban la aprobación, lo que crea una «ventana de vulnerabilidad» que ha sido aprovechada para sacar semillas y esquejes del país de forma ilícita.
La nueva propuesta legislativa permitirá que los derechos de protección se activen en el momento en que el desarrollador declare que ha solicitado el registro, cerrando así la brecha temporal que facilitaba las filtraciones.
El detonante: filtraciones en China y Corea del Sur
La urgencia de esta medida responde a datos alarmantes. El año pasado, el Ministerio de Agricultura, Forestal y Pesca de Japón confirmó la aparición de nombres similares a 50 nuevas variedades de frutas japonesas en sitios web de venta de semillas en China y Corea del Sur.
Un caso emblemático es el de la batata japonesa «Beniharuka». Aunque fue registrada en 2010, ganó una popularidad masiva en Corea del Sur hacia 2015; actualmente, se estima que el 40% de la producción de batata en dicho país proviene de esta variedad filtrada. Situaciones similares han ocurrido con la uva Shine Muscat y diversas variedades de fresas y cerezas de alta gama.
Además de los controles de exportación, el proyecto de ley contempla:
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Ampliación del plazo de protección: Los derechos de los obtentores (quienes crean las variedades) se extenderán por 10 años adicionales. Actualmente, las variedades de fruta están protegidas por 30 años y otras plantas por 25.
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Control del valor de marca: Al evitar la producción no autorizada en el extranjero, Japón busca asegurar que el valor de mercado y el prestigio de sus productos agrícolas premium permanezcan bajo control nacional.
Se espera que el proyecto de ley sea presentado durante la actual sesión parlamentaria especial, con el objetivo de que las nuevas medidas se implementen dentro de este mismo año. Con cerca de 7,000 variedades bajo derechos de obtentor a finales de 2024, esta reforma se perfila como un pilar fundamental para la seguridad económica y la competitividad internacional del agro japonés.


































