Un estudio global presentado por el profesor de economía de la salud animal Philip Rasmussen en el World Dairy Summit 2025 de Santiago reveló el impacto económico real de 12 patologías que afectan la producción de leche. El nuevo modelo corrige los cálculos tradicionales y reduce las estimaciones por no considerar enfermedades simultáneas.

Un modelo económico global que cambia la forma de medir el costo sanitario del ganado presentó durante.el panel de salud y bienestar animal del World Dairy Summit 2025, realizado durante octubre en Santiago, el investigador danés Philip Rasmussen, de la Universidad de Copenhague, La cita, que por primera vez se celebró en Sudamérica estuvo a cargo del Comité Organizador IDF WDS 2025, incluyendo al Consorcio Lechero.

Según su estudio, si bien las enfermedades que afectan a las vacas lecheras generan más de US$50 mil millones al año en pérdidas productivas a nivel mundial, las cifras reales podrían ser hasta un 45% menores si se consideran correctamente los casos donde varias patologías ocurren al mismo tiempo.

Rasmussen explicó que los modelos tradicionales suelen analizar cada enfermedad por separado, como si las vacas enfermaran de un solo problema a la vez. “En la práctica, muchas enfermedades están conectadas. Una vaca con paratuberculosis, por ejemplo, tiene más riesgo de sufrir mastitis o cojeras. Si medimos cada una por separado, estamos contando varias veces las mismas pérdidas”, señaló.

Ese solapamiento se conoce en medicina veterinaria como comorbilidad, es decir, la coexistencia de dos o más enfermedades en un mismo animal. Para corregirlo, Rasmussen y su equipo revisaron 4.600 estudios científicos internacionales y construyeron un modelo que ajusta los cálculos económicos según la frecuencia y asociación entre patologías.

El análisis incluyó 12 enfermedades y condiciones de salud comunes en vacas lecheras: mastitis clínica y subclínica, cetosis subclínica, paratuberculosis, claudicaciones, fiebre de leche, retención de placenta, metritis, desplazamiento de abomaso, quistes ováricos, neumonía y endometritis. Todas afectan la producción de leche, la fertilidad o la longevidad de los animales.

“Al ajustar las pérdidas por comorbilidad, descubrimos que muchos estudios sobrestimaban los daños hasta en un 45%. Eso explica por qué los productores muchas veces no ven los beneficios prometidos por ciertos programas de control sanitario”, indicó el investigador.

Impacto económico global

El modelo mostró que las pérdidas anuales por enfermedades en el ganado lechero alcanzan US$12 mil millones en India, US$8 mil millones en Estados Unidos, US$5 mil millones en China y US$4 mil millones en Rusia, los cuatro países más afectados. En promedio, las pérdidas por vaca y por año varían desde US$1.900 en Corea del Sur hasta US$80 en Nigeria, dependiendo del tamaño de las granjas, los costos de tratamiento y el valor del litro de leche.

En América, los cálculos fueron de US$370 por vaca en Chile, US$520 en México y US$760 en Estados Unidos.

El estudio identificó que la cetosis subclínica —un trastorno metabólico posparto que reduce la producción sin mostrar síntomas visibles— es la enfermedad más costosa a nivel global, seguida de la mastitis subclínica. En Europa, en cambio, la mastitis clínica sigue siendo la principal causa de pérdida económica.

Una herramienta para políticas más realistas

Rasmussen destacó que el objetivo no es solo cuantificar pérdidas, sino mejorar las decisiones sanitarias y económicas. “Los datos precisos permiten políticas más sostenibles. Cuando las cifras están infladas, se genera desconfianza y baja la adopción de medidas preventivas”, afirmó.

El investigador subrayó también que la buena salud animal y el bienestar de las vacas son un componente económico de la sostenibilidad. “Los animales sanos producen más, viven más y utilizan mejor los recursos. Invertir en prevención reduce pérdidas y mejora la resiliencia del sistema”, dijo.

El estudio, realizado junto a Henk Hogeveen de la Universidad de Wageningen, forma parte de la Asociación Europea de Salud y Bienestar Animal. Ambos investigadores están ampliando el modelo para incorporar nuevos factores, como emisiones de gases de efecto invernadero, bienestar animal y salud pública, con el fin de construir una herramienta integral para medir la verdadera carga global de enfermedad en la ganadería.

“El siguiente paso —concluyó Rasmussen— es un marco que combine los costos productivos, ambientales y sociales. Solo con datos exactos podremos tomar decisiones realmente sostenibles”.

(Por Richard García, Sandoval & Meirovich Comunicaciones)

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